A UNA COQUETA
Me dijiste, morena,
Que me querías
Pero supe de cierto
Que me mentías.
Que me mentías, sí
No es un supuesto,
Es la falsía tuya
Que es un contento !
Cuando nos separamos
Tuve gran pena,
Tú partiste muy guapa
A la verbena.
A la verbena, sí
No lo ignoraba,
Pero al verme fingiste
Que sollozabas.
Tus sollozos, morena
Ya no convencen,
Llora cuanto te plazca,
Como una fuente.
Como una fuente, sí,
De amor labrada,
Algo de amor quedara
Si te callaras.
Tus ojazos risueños
Querrían verme
Muy triste y desolado,
Por tus desdenes ;
Por tus desdenes, sí,
Niña mimada,
A mí sólo me causan
risa ahogada.
Puedo vivir, cariño,
Sin tus antojos,
Sin besos encendidos,
Sin tus enojos.
Sin tus enojos, sí,
Bella hechicera,
Ya que otra niña me ama
De amor de veras.
Me gustan la hermosura
Y la franqueza :
Bellísima y franca es
Y con largueza.
Y con largueza, sí,
Mi alma exulta,
Nunca sabrás, morena,
Cuánto me gusta.
La dicha, cuando perfecta
No es nunca eterna
Y algún día estaré
Solo y sin prenda.
Solo y sin prenda, sí,
Así es la vida :
Lo que te da la noche,
El alba lo retira.
Mientras el goce dure
Riamos, niña,
Que al torcer una calle
Todo se arruina
Todo se arruina, sí,
Por fruslerías,
Cada cual por su lado,
Y adiós, mi vida.
Los seres de la tierra
Sufren, padecen
Por conservar su vida,
Aunque les cueste.
Aunque les cueste, sí,
Aunque los hieran,
Solos con su esperanza,
Hasta que mueran.
Pero mientras no ocurra
Tanta tragedia,
Seamos optimistas :
¡ Viva la Pepa !
¡ Viva la Pepa, sí
Qué más quisieras,
Bella niña que ríes,
Con risa entera…
Jean-Yves Marin
Francia, a 15-09-2010
lundi 20 septembre 2010
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